lunes, 22 de junio de 2015

SOLO HAY UNA VIDA PARA VIVIR

Revisando por mi vida, cuando era niño, con unas grandes carencias, por la situación económica social, política autoritaria, eclesiástica, no logro ubicarme en esa sociedad que me tocó vivir, me proporciono vivencias tan injustas y desproporcionadas que lamentablemente me daba cuenta de quienes tenían un estatus súper privilegiados y otros que no tenías nada más que lo justo para sobrevivir.                                 

En aquellos tiempos el pueblo tenía la visita del arzobispo y aquello era una gran fiesta para algunos porque algunos lo único que nos proporcionaba era discriminación en la sociedad, ya que unos tenían unos grandes cirios y otros no teníamos ni para una simple vela.
Desde aquí quiero saludar y presentar mis respetos a todo el mundo, deseo  señalar que mis    palabras  me han tocado en lo profundo, así que si me estás leyendo, te pido por favor que no te tomes a mal mis vivencias, ya que no quiero herir a nadie.
Si algo había aprendido desde que era consciente de lo que era el dolor, el sufrimiento, el odio… Y todas esas cosas deplorables de la vida… Cuanto más mal se pasa, más se sufre, más te empujan y te caes… Cuanto más te apuñalan, te desangras, te rompes poco a poco… Cuando se dejan de contar las veces que has recogido los trocitos de tu asquerosa existencia para pegarlos con superglue… En ese momento, cuando ya no quedan más lágrimas, ni aliento, ni ser… Entonces, sólo entonces, uno se da cuenta de lo que es vivir. Ahí es cuando se desea con todas las fuerzas ser feliz, querer, aunque te vuelvas a tropezar. Cuando ya no piensas “Otro día más”, ni “Menuda mierda de día”… Cuando intentas -intentar, solo eso- ser feliz, y lo aparentas… Intentar conocer gente, sonreír, olvidar el pasado… No es fachada, es VIDA, esa VIDA que ansias, que sueñas…
Y es que para comenzar a aprender, a vivir, tienen que romper tus sueños y tus ilusiones…
 Cuando hayas vivido algo parecido, podrás decir “Qué asco me da”, podrás juzgar y reírte de tu forma de ser… Divertida, alegre, dicharachera… Entonces, solo entonces podrás decir cuán triste es tu mirada, que oscuro es ese recuerdo… Así que… deja de gastar lágrimas y sonríe. Tu vida y tu suerte son mayores que la mía o la de él… No desperdicies esas oportunidades… Porque el día que sepas lo que él vivió… Te vas a arrepentir.
Ahora después de haber pasado tantos años que me resulta casi increíble el paso del tiempo, no he avanzado en nada, ya que la vida es eso, un reto diario, sobrevivir a todo aquello que se interpone en nuestro camino. Eso es la VIDA.
Puerto de la Cruz a 22 de junio de 2015
Miguel Ariza Cabello

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