viernes, 21 de abril de 2017

UN PADRE SUS ERRORES Y LOS DE SUS HIJOS






Un Padre es un individuo que no sólo paga
Sus propios errores. Por lo general, sufre también las

Consecuencias de los de sus hijos.

sábado, 8 de abril de 2017

EL TIEMPO NO TIENE PRECIO,QUIERE A AQUEL QUE TE LO DE.


El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.

“QUERÁMOSLES AUNQUE NO LES CONOZCAMOS”









                            “QUERÁMOSLES AUNQUE NO LES CONOZCAMOS”

Ese es el amor universal, el fraternal, el que une a toda la humanidad.

Dicen que el jueves Santo es el día del amor fraterno, nos decimos: y ¿Qué  es del amor fraterno? ¿Es una invención del cristianismo?

¿Es solo para ese día?

¿Cómo puedo querer a alguien que me odia o me quiere hacer el mal?

Muchas preguntas para una sola carta.

"Philia”, que es el amor de la amistad y la familia, y por último, el “agape”, que es el amor como elección; es el amor altruista e incondicional, el compasivo, el amor sacrificado que da  sin esperar nada a cambio.

Es el amor total y es que  hace que el hombre pueda realizarse.

Los tres tipos de amor son expresiones profundas de nuestra humanidad.

El miedo es nuestra creación y solo el amor es capaz de derrotarlo.

Seamos como niños, espontáneos, alegres, ocurrentes, sin miedo al que dirán, regale cada día una sonrisa, regale cada día una sonrisa, disfrutemos de cada momento, agradezcamos todas las noches lo que tenemos y lo que somos, seamos compasivos, tengamos un corazón sensible a la sensibilidad de los demás, a sus penas, a sus éxitos y a sus fracasos.

No juzguemos a nadie.

"EL DÍA DE MI MUERTE, NO QUIERO LLANTO"

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“EL DÍA DE MI MUERTE, NO QUIERO LLANTO”

"NO QUIERO FLORES,MISAS NI LUGAR DE HIPOCRESÍAS"


"SOLO LO QUE SE PIERDE ES ADQUIRIDO PARA SIEMPRE"

Puede ocurrir que vivas con alguien durante muchos años,

Y que por monotonía, al final no seas consciente de lo que tenías.

Pero cuando esa persona se va, el vacío que deja en tu interior puede                                                     ser tan grande que entonces te des cuenta de lo que has perdido.

No me guardes rencor, que si algún error cometí fue sin intención.

No llores porque termino, sonríe porque llego a ocurrir.


Muchas lágrimas derrame y deseo que no lo hagan por mí.

“Sean felices”

“Solo hay una vida y tenemos el deber de vivirla”

Me voy, dejo mi amor atrás.

Mi alma serena y en paz.

Mi cuerpo se lo ofrezco a la Ciencia, para investigación.

San Cristobal de la Laguna, 19 de marzo de 2017


Miguel Ariza Cabello

miércoles, 5 de abril de 2017

EL AMOR NO LO ES TODO; EL RESPETO PUEDE SER AÚN MÁS IMPORTANTE


El amor no lo es todo; el respeto puede ser aún más importante






 
Lo que necesitas no es solo amor. El respeto es crucial en tu relación con pareja e hijos.
 
Si alguien me preguntara si mis padres me querían, tendría que pararme a pensar.
En la familia en la que crecí, el término amor solo se usaba como fórmula de despedida en cartas amistosas. Casi nunca se decía en alto y tampoco es que nos abrazásemos ni nos besásemos mucho.
Cuando me fui de casa, fue bastante complicado para mí descubrir otras formas de hacer diferentes. En algunas de ellas, la gente solía abrazarse y besarse cuando se saludaba o despedía, independientemente de que se quisiesen o no. Aún me sigue costando en la actualidad.
Los elogios, considerados a veces como una muestra de amor, también eran casi inexistentes en mi familia. Esa moda de alimentar la autoestima no había comenzado aún, por suerte. Y si lo había hecho, mis padres no lo sabían o no la aprobaban.
Que mis padres nos dijeran a mí o a mis hermanos que éramos maravillosos, listos o especiales, habría sido muy impropio de ellos. Y más aún presumir de nosotros. De hecho, creo que mi madre tenía intuitivamente una percepción bastante fuerte del valor de la humildad y los peligros que acompañan al orgullo.









A ella no le importaban las notas que sacásemos en el colegio. De hecho, las veía como algo irrelevante para la vida real. Si yo llegaba alardeando de una nota que había sacado (lo que recuerdo haber hecho una o dos veces en mi vida), ella, sutilmente, me ponía los pies en la tierra preguntándome algo sobre esa misma asignatura y no sabía. De esa forma, me daba cuenta de lo poco que entendía del tema.
Así que, volviendo al tema en cuestión: ¿mis padres me querían?, ¿qué es el amor?
El amor es un término con un valor positivo que usamos para las cosas a las que nos sentimos unidos y por las que sentimos aprecio. Podemos amar a la humanidad, a nuestro país, a nuestro perro, el dinero, la ropa, un coche, a nosotros mismos, a nuestra pareja, a nuestros hijos y mil cosas más.
Yo no sabría decir lo unidos que se sentían mi madre y mi padre. De cualquier modo, me alegro de que no se sintiesen tan unidos como para que les costase perderme de vista. Desde luego, ellos se preocupaban por mí y parecía que disfrutaban de mi compañía, por lo que sí, supongo que me querían.
Sin embargo, lo que más sentí por parte de mis padres, y por lo que les estoy más agradecido, es por el respeto.
Cuando se me ocurría una idea o les preguntaba algo, se lo tomaban muy en serio. Y como fruto de ese respeto, confiaban en mí. Incluso cuando éramos pequeños, creían que mis hermanos y yo teníamos buen juicio y que no necesitábamos que nos vigilaran o que nos dijeran qué hacer, simplemente nos enseñaban a hacerlo. Y dado que ellos me respetaban, para mí, fue muy fácil respetarlos a ellos.
También es verdad que tanto mis hermanos como yo empezamos nuestra vida laboral a muy corta edad.
Nunca fueron de dar consejos que no se les pedía. Esto propició, que, cuando los necesitaba, me sentía capaz de pedírselos.
Por otro lado, creo que fue la propia convicción de mis padres acerca de que éramos unos chicos responsables y en los que se podía confiar, la que propició que eso mismo se convirtiera en realidad, que nos convirtiésemos en chicos responsables.
Yo mismo he comprobado que, en otras familias, una convicción opuesta a la de mis padres tenía, por consecuencia, un resultado opuesto al que nosotros vivimos.
He visto niños muy, muy queridos por sus padres (se veía claramente en sus muestras de afecto y cariño), pero que no eran muy respetados. Sus padres estaban tan apegados a ellos que no les daban libertad y, por ello, prestaban muy poca atención a sus necesidades reales o a sus deseos. Hablaban a sus hijos como si fueran bebés, como si su corta estatura significara que fueran estúpidos. Sin embargo, contradictoriamente, a veces les decían lo listos que eran.
Por supuesto, en cualquier debate de esta tesitura, de algún modo se juega con la semántica. Quizás, algunas personas definen el amor de tal forma que este incluya al respeto, a la capacidad de dar alas al ser querido. En ese caso, debo mostrarme totalmente de acuerdo con estas personas y admitir que el amor es lo más importante que existe.
Sin embargo, si el amor se define de tal manera que pueda existir sin respeto o el respeto sin amor, para mí, la felicidad se encontraría en una combinación de ambas cosas, aunque, si yo tuviera que elegir, elegiría el respeto.
En mi opinión, comparar las relaciones paternas filiales con las conyugales es muy útil. En ambas, el respeto es absolutamente esencial para que la relación funcione. El amor sin respeto es muy peligroso, ya que puede destrozar a la otra persona (a veces, literalmente).
Respetar es comprender que la otra persona no eres tú, ni una prolongación de ti, ni tu reflejo, ni tu juguete, ni tu mascota, ni tu objeto. En una relación con respeto, tu deber es aceptar a la otra persona como alguien único, aprender a hacer que tus necesidades encajen con las suyas y ayudarla a conseguir lo que quiere. No se trata de controlar a la otra persona o intentar cambiarla en la dirección que tú querrías.
Creo que este concepto es válido tanto para las relaciones paternas filiales, como para las conyugales.
El amor hace que la felicidad brote en ambos tipos de relaciones, pero solo si se conjuga con el respeto. El amor trae consigo alegría y crea vínculos emocionales que ayudan a sobrellevar las malas rachas en las relaciones. De hecho, el sentimiento de apego del amor es más valioso en la relación con nuestras parejas que en la que tenemos con nuestros hijos, ya que, en principio, el matrimonio es para toda la vida.
Mis hijos han hecho su vida y yo tuve que estar preparado para ello desde el principio. Sin embargo, mi mujer y yo estaremos juntos hasta que la muerte nos separe. Yo puedo hablar de mi mujer como mi media naranja, pero referirme así a mis hijos sería raro.
Nuestros hijos, sin embargo, ni nos ven, ni deberían vernos como una parte de ellos. Ellos tienen que hacer su vida, continuar hacia un destino del que nunca seremos parte. Porque si los vemos como parte de nosotros, nos quedaremos hechos trizas cuando se vayan.

Lo que tú, tu pareja o hijos necesitáis no es solo amor. Todos necesitamos respeto, especialmente de aquellos que consideramos más cercanos y unidos a nosotros.

martes, 4 de abril de 2017

cicatrices en el alma y en el corazón


CICATRICES EN LA PIEL EN EL ALMA Y EN EL CORAZÓN
CICATRICES
Hay muchos tipos de cicatrices. Las que más se ven son las cicatrices en la piel, pero también tenemos cicatrices en el corazón, y sobre todo cicatrices del alma. Algunas son superficiales otras profundas. Algunas se borran con el tiempo y otras perduran para siempre Hay cicatrices feas, otras bonitas y algunas son hasta sexy. Hay muchos tipos de cicatrices pero todas tienen algo en común y es que cada cicatriz es parte de una historia, de una vida, de nuestra vida.

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LA PARÁBOLA DE LA ROSA

LA PARÁBOLA DE LA ROSA
Un hombre plantó una rosa y trabajó regándola constantemente.
Antes que de ella apareciese algún indicio, el la examinó y vió el botón que en breve abriría, mas notó espinas sobre el tallo y pensó,
"Como puede una flor tan bella venir de una planta rodeada de espinas tan
afiladas?"
Entristecido por este pensamiento, el se negó a regar la rosa y antes de estar pronta para abrir, ella murió.
Así sucede con muchas personas.
Dentro de cada alma hay una rosa:
Son las cualidades dadas por Dios.
Dentro de cada alma tenemos también las espinas:
Solo que falta que aparezcan nuestras rosas.
Muchos de nosotros nos miramos y vemos solo las espinas, los defectos.
Nosotros nos desesperamos, pensando que nada de bueno puede venir de nuestro interior.
Nos negamos a regar a cultivar dentro nuestro, y consecuentemente, eso muere.
Nunca percibimos nuestro gran potencial.
Algunas personas no ven la rosa dentro de ellas mismas.
Por lo tanto alguien mas debe mostrarsélas.
Uno de los mayores dones que una persona puede poseer o compartir es ser
capaz de pasar por las espinas y encontrar la rosa dentro de otras
personas.
Esta es la característica del amor.
Mirar una persona y conocer sus verdaderas faltas.
Aceptar a aquella persona en su vida, en cuanto reconoce la belleza en su alma
y ayudarla a percibir que ella puede superar sus aparentes imperfecciones.
Si nosotros mostramos a esas personas la rosa que está creciendo en su interior, ellas superarán sus próprias
espinas.
Solo así ellas podrán ver abrirse sus rosas, muchas veces.
Publicado por Náyade García