martes, 13 de octubre de 2015

LA MALDAD





 ¿Se esconde en algunos de nosotros una bomba de tiempo a la espera de ser activada? Eso parece decir la genética. El llamado ‘Gen del Guerrero’ haría que algunas personas tuvieran una predisposición programada a comportamientos violentos.
Según esta teoría, el gen se ubica en el cromosoma X y es el encargado de producir la enzima MO-A (monoamino oxidasa), que sirve para degradar neurotransmisores como la serotonina, la epinefrina (adrenalina) y la dopamina. Si su nivel es bajo (MAOA-L), el cerebro queda saturado de neuroquímicos de una manera que  induce a la agresión o impulsividad.
El primer estudio al respecto lo realizó el genetista Hans Brunner, en 1993, cuando las mujeres de una familia holandesa buscaron una explicación científica de porqué 14 de sus parientes masculinos habían cometido distintos tipos de crímenes. Resultó que todos ellos tenían la MAOA-L.
Pero no es el único gen asociado a la ‘maldad’. Distintos estudios realizados sobre todo en la década de 1960 han demostrado que las personas que están en prisión tienen una mayor tendencia a tener el cromosoma XYY  − también llamado síndrome del superhombre−.
La teoría sostiene que un varón con esta anomalía en los cromosomas sexuales posee   seis veces más posibilidad de acabar preso que otro que no lo tiene. Incluso esto podría trasladarse a los rasgos faciales, tal y como los sostuvo Cesare Lombroso, el padre de la antropología forense, que creía que se podía  detectar en el rostro a un potencial criminal-
Esto no termina acá. Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén publicaron en la revista Genes, Brain and Behaviour que descubrieron que tener el  gen AVPR1 más corto genera una tendencia a ser más egoístas. Este gen es el responsable de generar una hormona llamada vasopresina, que se asocia a la creación de vínculos sociales y afectivos, y al altruismo. Su carencia estaría asociada a sentir menos placer ante una buena acción, como es repartir la riqueza con quien no la tiene. De allí que el director de la investigación, Richard Ebstein, sostenga que dictadores como Adolf Hitler, Benito Mussolini o Mobutu Sese Seko habrían tenido su gen AVRP1 más corto.
Sin embargo, esta concepción plantea un dilema moral. Ya que si partimos de que el crimen es una conducta innata marcada en nuestro ADN, esa persona no es condenable en el sentido tradicional del término. Hizo lo que estaba destinada a hacer según su programación genética.
Lo que no hay que perder de vista es que se puede dar una cierta tendencia, pero tiene que haber otros factores para que esa persona pueda llegar a ser un criminal. Si el entorno social y familiar no ayuda, la maquinaria del ‘gen de la maldad’ puede ponerse en marcha. De lo contrario, no.


Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.
Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes.
Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.
Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.                    
Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.
Puerto de la Cruz,13 de octubre 2015
 




LA OTRA CARA DE LA SOLEDAD



La otra cara de la soledad


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La otra cara de la soledad

Es común que la soledad sea identificada como algo negativo y perjudicial. Habitualmente, esta se asocia con la tristeza y la desesperación. Sin embargo, la soledad tiene una cara positiva y necesaria que muchas veces pasa desapercibida, oculta por la sombra negativa del concepto fatídico de soledad.
 “¿Por qué, en general, se rehúye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos”. Y es que la soledad es, indiscutiblemente, la mejor vía para acercarnos a nosotros mismos. Únicamente cuando estamos solos, con la única compañía de nuestros pensamientos, somos capaces de conocernos a nosotros mismos, de saber apreciar nuestra propia compañía.
Cuando estamos con otras personas, lo más frecuente es que centremos nuestra atención en su presencia, en las conversaciones que entablamos con ellos. De este modo, pasamos por alto muchas cosas que no nos pasan desapercibidas cuando estamos solos; en soledad, observamos a nuestro alrededor, nos fijamos en detalles tales como paisajes, casas, otras personas con las que nos cruzamos y un largo etcétera.

Aprender a convivir con uno mismo, a disfrutar de la única compañía del yo, es un ejercicio muy importante para conocerse como persona que nos aportará fortaleza, autoestima y que nos enseñará a respetarnos a nosotros mismos.
 “Quien no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo entre una multitud atareada”. Y es que, si no sabemos dominar la soledad, será ella la que nos domine a nosotros. Es sabio, por tanto, pasar momentos en soledad, conocernos a nosotros mismos y separarnos del bullicio que supone la compañía constante. De este modo, nos fortaleceremos como individuos y creceremos como personas.
La creatividad es algo que se desarrolla principalmente en soledad. Un músico que no sepa pasar tres horas o tres días a solas consigo mismo nunca será capaz de encontrar en su espíritu las notas que quiere plasmar en un pentagrama y nunca será capaz de componer, puesto que el proceso creativo se desarrolla, casi siempre, en compañía de nadie. “El talento se cultiva en la soledad; el carácter se forma en las tempestuosas oleadas del mundo”.


Como podemos ver, son muchos los intelectuales que mencionaron la cara positiva de la soledad y las ventajas que ofrece al individuo. Evidentemente, las connotaciones negativas de la soledad pueden llegar a ser muy graves y perjudiciales, pudiendo llegar a ser esta muy peligrosa. Sin embargo, es importante hablar también de las ventajas que supone estar solo de vez en cuando y saber tolerar dicha soledad.
Puerto de la Cruz,a 13 octubre 2015

sábado, 3 de octubre de 2015

QUIEN SIEMBRA VIENTOS RECOGE TEMPESTADES





 Quien siembra vientos recoge tempestades

 Dicen que la vida, antes o después, pone a cada uno en su lugar, así que, si se hacen cosas malas durante la vida de uno, probablemente antes o después la vida sea mala con él. Si siempre hacemos daño o perjudicamos a los que nos rodean, el día que les necesitemos no harán nada por ayudarnos, y si llevamos una mala vida, pues terminaremos mal.

Por si alguien tiene alguna duda, sembrar es arrojar y esparcir las semillas en la tierra preparada para cultivar algo y en este caso, usamos la metáfora de sembrar como si cada una de las acciones que hacemos a lo largo de nuestra vida fuesen semillas que vamos cultivando en nuestro campo y las situaciones que nos vamos encontrando posteriormente fuesen las cosechas que cada año se producen.
Si se pone una mala semilla, el fruto obtenido será malo, seguro. Veamos un ejemplo de aplicación de la expresión española de hoy:
Míralo, toda la vida se ha estado aprovechando de todo el que le rodeaba y ahora que las cosas no le van bien, no hay nadie que quiera hacer nada por él. Pero al final tiene lo que se merece porque quien siembra vientos, recoge tempestades.
Pues nada, a ver lo que sembráis en vuestra vida, porque dependiendo de lo que sembréis, así será la cosecha que recojáis y recordad que  la avaricia rompe el saco.

Miguel Ariza Cabello