jueves, 6 de agosto de 2015

BIPARTIDISMO Y PUCHERAZO


Por Ramón Martínez
Cuando en política se habla de “pucherazo”,  se está usando una expresión que viene de la época de la Restauración borbónica en España y se refiere a la deplorable costumbre de hacer trampas en las elecciones. Estas trampas permitían la alternancia, pactada previamente, entre los partidos liberal y conservador, y consistían en guardar las papeletas en pucheros, de donde viene el nombre que posteriormente se popularizó. Pero en realidad los métodos de hacer trampas eran múltiples, como por ejemplo usar votos de fallecidos, colocación de las urnas en lugares de imposible acceso, etc.
Si consideramos que el sistema bipartidista actual fué diseñado ya en los tiempos de Franco por el Opus Dei para perpetuarse en el poder, independientemente de quién fuese el partido que gobernase, vemos que esta situación  tiene una asombrosa similitud con los tiempos de la Restauración borbónica al recordar la historia de España del siglo XIX. De estas similitudes entiendo que las de mayor relevancia son el bipartidismo y  el pucherazo.
El bipartidismo actual es algo que no voy a demostrar puesto que es evidente. Pero el pucherazo si necesita un estudio más detallado para probar que no se trata de “teorías de la conspiración” sino que, por el contrario, hay pruebas fehacientes de que esta práctica continúa siendo una bochornosa realidad en nuestros días.
Una premisa indispensable para que el Opus Dei se pudiese perpetuar en el poder  por medio del bipartidismo, en el contexto de una aparente “democracia”,  se entiende que es ganar siempre las elecciones. En principio, controlando los medios informativos se puede manejar la opinión pública engañándola durante un periodo prolongado de tiempo, pero no eternamente. No se puede mentir y saquear un país de la forma que el Opus Dei lo ha hecho por medio de sus políticos y pretender que la sociedad los siga apoyando.
Otra cosa es que difundan en los medios “encuestas” que presentan al PP como primera opción electoral. Estas “encuestas” que difunden los principales medios informativos, incluidos periódicos considerados progresistas, contrastan con las encuestas efectuadas por los técnicos del CIS, con datos más ajustados a la realidad (más creibles) que revelan que el 70% de los ciudadanos rechazan al PP-PSOE y denuncian que el gobierno ha manipulado los resultados.  Es notable que esta denuncia de los técnicos del CIS no se publique en los medios de gran alcance. De esta forma, aunque cuesta mucho creer las estadísticas difundidas por los medios, muchos ciudadanos parecen “resignarse” ante las “evidencias” que aportan unos informativos que, al parecer, muchos consideran “respetables” y “fiables”. Pero esta respetabilidad está puesta en entredicho, según se denuncia en el libro “No estamos solos” de José Miguel Monzón, al revelarse que el PP paga millones para comprar el silencio de los críticos.
Otro factor muy importante a tener en cuenta para sospechar sobre las garantías que ofrecen las elecciones, es el tema de los Colegios Electorales. Es muy sospechoso que en España, un país con casi la mitad de habitantes que Alemania les  doble en número de políticos. Concretamente en España hay 300.000 políticos con cargos públicos más que en Alemania. Este despilfarro no implica solo los cientos de miles de políticos innecesarios con unos sueldos escandalosos, sino que además, implica el saqueo de los  “asesores elegidos a dedo entre sus allegados, etc.  El abuso sobre la designación de asesores es tal, que se ha dado el caso de asesores que no tienen ni el graduado escolar, como ha ocurrido con 68 de los asesores de Rajoy. La pregunta es, ¿en qué puede asesorar a un presidente de un gobierno alguien que no tiene el título de graduado escolar?.  También es muy sospechoso que hagan unos recortes tan brutales en educación, sanidad, etc. dejando sin trabajo a decenas de miles de profesores y médicos tan necesarios en nuestra sociedad, y que no recorten en el escandaloso número de políticos innecesarios y que, al parecer, solo contribuyen a aumentar y consolidar la corrupción. En mi opinión, desde un principio, los que diseñaron el nuevo sistema político “democrático” español, tenían consciencia de su insostenibilidad económica. A esto habría que añadir el tema de la corrupción, que ha llegado al extremo de una desvergüenza  inusitada por parte de cientos de políticos que estando imputados por corrupción se han  presentado a las listas electorales. La estrategia podría ser  edificar un sistema político a modo de una extensa red que cubriese el país con cómplices del saqueo y por lo tanto colaboraran en el mantenimiento de su sistema de privilegios. Toda esta corrupción es impagable, pero siempre hay prestamistas que gustosamente prestan lo que saben que nunca se va a poder pagar, cuyos préstamos van a bancos que no se investigan, pero gracias a la complicidad de los medios de información, se tranquiliza a la población mintiendo sobre las consecuencias de los “rescates. Por supuesto, estas deudas impagables se contraen a expensas de los contribuyentes, y como “herencia” a las generaciones venideras. Así las cosas, son políticos los interventores y apoderados de las mesas electorales.  Los vocales y presidentes de cada mesa electoral son designados  por los concejales y alcaldes en un sorteo “aleatorio” que, en mi opinión, no ofrece garantías. Sobre todo si se sabe que la mayoría de esos políticos son del PP-PSOE, y cuando se ha demostrado que a ciertos políticos los “sorteos aleatorios” les han sido favorables de una forma casi milagrosa, como es el caso de Fabra que le ha tocado la lotería 9 veces en 10 años. No estoy denunciando a todos los concejales y alcaldes de participar en pucherazos, sino exponiendo la falta de garantías en la constitución de las mesas electorales, especialmente si en los partidos de estos políticos se presentan imputados a las listas, cuando el solo hecho de estar imputado es un motivo de dimisión para cualquier político decente. Tampoco ofrece garantías dejar la formación de las mesas electorales en manos de políticos que a todas luces son parciales, y que su “bienestar” depende de los resultados de las elecciones.
También llama la atención que en los resultados de las últimas elecciones municipales del 2015, el PP-PSOE haya sacado tan buenos resultados en los pueblos y ciudades pequeñas, precisamente donde triunfaba el pucherazo durante la Restauración borbónica.
La fórmula electoral elegida indica el interés de quienes la impusieron. En España es el sistema D'Hondt el utilizado, además de ser criticado por favorecer a los partidos mayoritarios y en consecuencia al bipartidismo.
A todo lo expuesto añadir las acusaciones contra el Ministerio del Interior, cuyo máximo responsable es un miembro del Opus Dei, de pucherazo electoral del voto exterior, así como intentos de miembros del PP de hacer trampas durante las elecciones en multitud de casos, como este caso en Melilla, este otro en Almería, este otro en Lugo, este otro en Ourense, este otro en Navarra, etc. etc. Todos estos casos publicados son posiblemente la punta de un iceberg, si pensamos que es muy difícil que se hayan detectado y publicado todos sus intentos de fraude en la elecciones.
Sabiendose como se sabe que el bipartidismo actual en España fué ideado por una secta como el Opus Dei, que es una reputada asociación de malhechores, que mienten sistemáticamente hasta el punto de incurrir en delitos, que saquean al país sin piedad, que de forma impúdica eligen a dedo a los miembros del CGPJ para garantizar su impunidad, con tantas denuncias de abusos crueles que recaen sobre esta secta, etc. etc. puede decirse que el refrán popular que dice: “Piensa mal y acertarás”, refrán que no comparto puesto que no es aplicable a todas las personas, tratandose del Opus Dei, según su trayectoria, no dan lugar a otra opción que pensar así de ellos.

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