domingo, 7 de junio de 2015

DUELE EL ALMA, LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO.

Duele el alma. La pérdida de un ser querido.

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Buenos días
Este artículo tiene como objetivo proporcionar información de los procesos psicológicos a los que generalmente nos enfrentamos ante la pérdida de un ser querido.



Algo que duele y mucho.
Un dolor que desgarra las entrañas, y hace perder el sentido de la propia vida en muchas ocasiones.
Tarde o temprano todos nos enfrentamos a esta etapa de la vida porque todos estamos aquí de paso.
 
La muerte es irremediable para todos desde que nacemos y por ello debemos estar preparados para aceptarla cuando llegue, sin vivir obsesionados por ello, aprovechando cada momento que la vida nos regala a nosotros y junto a nuestros seres queridos.


La finalidad de este texto de hoy es conocer las etapas del duelo para ayudarnos y poder sostenernos a nosotros mismos y ayudar a otras personas que estén pasando por este proceso tan doloroso, en el que las sensaciones y emociones son tan intensas y confusas que sentimos perder la cordura.

La duración e intensidad del duelo van a depender de las condiciones que rodearon a la muerte, es decir si ha sido una muerte más o menos inesperada. Si la muerte es repentina, el shock y la negación perdurarán más tiempo. Si la muerte es esperable o inevitable el duelo puede darse desde tiempo antes de que ésta se produzca y culminar cuando se produce efectivamente la muerte.

No hay un tiempo estimado fijo, pero lo normal y esperable es una duración de entre 6 meses y un año. Es decir será necesario vivir todas las fechas una primera vez sin la persona querida, tal como su cumpleaños, Navidades, vacaciones de verano, aniversarios y otras fechas significativas.
Puede ocurrir que después de uno o dos años persistan signos y síntomas del duelo, e incluso puede suceder que permanezca toda la vida.

Pero los duelos normales se resuelven finalmente, logrando, recuperar el ánimo productivo.
Generalmente a los 2 meses del fallecimiento, los signos y síntomas más agudos suelen ir perdiendo fuerza, pudiendo la persona adaptarse mejor a funciones vitales como recuperar el sueño, el apetito y el funcionamiento normal.

Para enfrentarse a este dolor, es importante reconocer desde el principio que fácilmente tendremos tendencia a idealizar lo vivido, a magnificar cualidades de la persona que se nos ha ido y adornar en demasía los buenos recuerdos vividos con la persona fallecida. Por ello por favor añadamos grandes dosis de realismo. Es bueno y bonito reevivir nuestra historia común quedándonos con buenos recuerdos pero con realismo, aceptando todo lo que fue lo mejor y lo peor, ya que nos ayudará a no prolongar aún más el duelo (echando en falta lo que nunca existió o lo que nunca vivimos con esa persona).



Para comprender la intensidad con la que vivimos el duelo siempre tendremos en cuenta algunas condiciones, como la personalidad del doliente (si se es muy sensible, dependiente, etc.), la relación con el difunto, los duelos previos, tipo de muerte, edad del difunto y de qué manera se ha producido el desenlace.

Generalmente se establecen cinco fases del duelo que son:
1. Negación y confusión, que puede llevar una previa que es el schock según las circunstancias como hemos comentado en el inicio.
2. Sentimientos de intenso dolor con ira y rabia.
3. Negociación y pacto para aceptar la realidad.
4. Depresión.
5. Aceptación.
 

Entre las fases principales a la que la mayoría de las personas se enfrentan tras la muerte de un ser querido podemos señalar la primera que es la fase del schok:






Comienza cuando se muere nuestro ser querido y se prolonga desde algunas horas hasta una semana. Nos sentimos aturdidos e incapaces de aceptar la realidad. Solemos si es que podemos levantarnos de la cama, continuar con nuestras actividades cotidianas de forma casi automática, como si ,” la muerte no fuera una realidad, como si fuera un sueño. En esta etapa aparecen episodios de rabia y el dolor es muy intenso. Falta la respiración, duele el alma, es imposible continuar viviendo.
En la siguiente fase la de negación, anhelo y búsqueda de la figura perdida.

Comienza algunas horas dependiendo de cada persona o días después de la muerte y suele durar algunos meses e incluso un año.

En la medida en que se comienza a sentir la realidad de la pérdida, el llanto es inagotable, el dolor no nos deja respirar, surgen pensamientos obsesivos respecto a la figura perdida (se le confunde en la calle, se le sueña como si estuviera viva, etc.). llamado también “presencia del fallecido”, que puede tener una magnitud tal que aparezcan alucinaciones o ilusiones (oír al difunto, verlo, olerlo, creer que va a entrar por la puerta), son fases de un duelo normal, la persona sabe y se da cuenta de que esto no es real.

Aún cuando la persona sabe racionalmente que su ser querido ha muerto, experimenta un fuerte impulso a tratar de encontrarlo y a la vez de olvidarlo.

Y es entonces, cuando se mezclan, la ira, el dolor, la rabia, la búsqueda inquieta y la ingratitud hacia quienes brindan ayuda.

También puede llegar a sentir culpabilidad por si no se hizo lo suficiente por ayudarle ó salvarle. Se buscan responsables.
Todos estos sentimientos expresan la imperiosa necesidad de encontrar y recuperar a la persona perdida.
Algún tiempo después de la pérdida, al imponerse la noción de la realidad, se intensifican los sentimientos de desesperanza y soledad, la persona acepta
finalmente la muerte y cae inevitablemente en una etapa de, apatía e incluso depresión. Nos invade la tristeza día y noche.







En la fase de elaboración y continuar con la propia vida.
Esta última fase de aceptación se inicia aproximadamente después de un año de la pérdida. Ya nos encontramos en condición de aceptar la nueva situación y somos capaces de volver a reedefinirnos a nosotros mismos, sentirnos personas y enfrentarnos a esa nueva vida, la cual no incluye a la persona perdida.




Aquí disminuyen las oscilaciones emocionales propias de las fases anteriores, existiendo una mayor coherencia interna y estados emocionales más positivos
Esta redefinición de sí mismo es tan penosa como determinante, ya que significa renunciar definitivamente a toda esperanza de recuperar a la persona perdida y volver a la situación previa. Hasta que no se logra esta nueva definición, no pueden hacerse planes a futuro.

En este período aparece una mayor racionalidad tanto para analizar lo sucedido como para considerar sus consecuencias. El dolor psíquico
disminuye, como también disminuyen los altibajos emocionales.

Esta etapa es denominada trabajo de duelo, ya que en ella se revisa la propia relación con el muerto en términos de sí mismo se le define tal y como era en verdad, también nosotros nos fortalecemos y descubrimos nuevas capacidades y cualidades en nuestro interior que han salido a flote después de tanto dolor y superación y también se define la relación real que hubo entre ambos.






Después de un tiempo también pueden establecerse nuevas relaciones que no son vistas como sustitutas o reemplazantes del difunto, sino que como personas diferentes con características propias, la persona perdida no es olvidada, sino integrada como un recuerdo positivo que muchas veces proporciona fuerza interior para enfrentar los nuevos desafíos que trae la vida.

Haremos también una mención a lo que se denomina el duelo patológico, que nada tiene que ver con el proceso natural y normal del duelo ya que el duelo es un proceso, además de normal, necesario. “La evitación del duelo conlleva problemas psicológicos que pueden redundar en formas atípicas o patológicas del duelo”

Durante un tiempo aproximadamente un año es normal tener y sentir sensaciones muy contrariadas y dispares, se mezclan sentimientos de mucha tristeza, llanto, pena, la cual a menudo se combina con ansiedad., aunque experimentamos en otros momentos de realismo y de aceptación algunas
sensaciones de tranquilidad, amor, sosiego, etc.




Pasado aproximadamente un año ó dos si somos incapaces de volver a planificar nuestra vida, apareciendo una triste desorganización tendremos que pensar que estamos dentro de un duelo patológico, este tipo de duelo, suele desarrollarse cuando la relación existente con la figura perdida se caracterizaba por la dependencia. O cuando nos consideramos incapaces de hacernos cargo de nosotros mismos, generalmente por poca autoestima y valía para nuestra existencia.

Podemos darnos cuenta de este duelo patológico con una serie de características que sintamos de manera muy repetida, como son:

o Excesiva sensibilidad y vulnerabilidad ante las experiencias que impliquen pérdida o separación.
o Conductas y respuestas psicológicas hiperactivas, de desasosiego, acelere o necesidad de mantenerse ocupado como si el silencio o la sensación de quietud nos fuese a devorar.
o Temores descontrolados ante la muerte, en especial de los seres queridos
 
o Idealización excesiva de quien murió.





o Conductas rígidas, compulsivas que limitan la libertad y bienestar propio, no querer sentirse bien, ni sentirse merecedor de disfrutar de nada.
o Pensamientos obsesivos y persistentes sobre el muerto y de las circunstancias de la pérdida.
o Dificultad para experimentar las reacciones emocionales ante otros temas.
o Confusión e inhabilidad para articular pensamientos y sentimientos relativos a quien murió.
o Temor a intimidad de la relación con los demás y otros indicadores de dificultad en la vida afectiva relacionados con la idea y miedo de volver a
perder.

o Un patrón de relaciones y/o conductas autodestructivas, entre ellas la necesidad compulsiva de cuidar y proteger a los demás a cualquier costo
emocional.
o Sensación crónica de aturdimiento, confusión y despersonalización que aleja al doliente de su entorno.
o Rabia e irritabilidad crónica unida con depresión.
o Dificultad de hacer relato coherente de la experiencia.

Si necesitamos ayuda para salir de este dolor que nos impide hacernos cargo de nosotros mismos y de nuestra vida, podemos recurrir a profesionales, tanto nuestro médico de cabecera que no ayudará si se presenta sintomatología depresiva y/o angustiosa muy intensa que será necesario el uso de psicofármacos, prescribiendo dosis bajas de antidepresivos para aumentar la serotonina o algún fármaco para rebajar el insomnio y que nos ayude a recuperar el tan necesario descanso y sosiego al menos en las horas de sueño.

Dentro de una terapia convencional, el terapeuta trabajará intentando animar a la persona que sufre el duelo a que exprese sus sentimientos de pérdida y los sentimientos hacia !a persona fallecida.
Se puede optar por terapias individuales, grupales y/o de autoayuda.

Siempre siempre pase lo que pase, no olvidemos que tendremos que cuidar de nosotros mismos, nuestra finalidad en este mundo mientras estemos aquí es la de intentar estar bien, salir de las dificultades lo antes posible y vivir con intensidad lo que nos reste de vida. Es nuestro derecho y obligación el de ser felices.



Agradezcamos a la vida que nos haya topado con ese ser que hemos perdido, nuestra experiencia junto a él o ella nos ha ayudado a convertirnos en el ser que somos hoy.

Dedicado a todas esas
 
personas que están pasando por este dolor punzante, y en especial para ti ¿ ....?. con todo mi cariño, que tu ¿...............? que acaba de partir sigue queriéndote y protegiéndote desde donde esté. Todo pasará te lo aseguro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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sábado, 6 de junio de 2015

¿Y SI DEJÁRAMOS DE COMER CARNE?

 

La ganadería es contaminante. Su sostenibilidad en un mundo cada vez más poblado está en entredicho, aunque un mundo de vegetarianos no sería la panacea          

 



Comer carne ayudó a hacernos humanos. Sin la proteína animal es muy probable que no hubiésemos desarrollado la inteligencia que nos diferencia del resto de las especies, como apuntan los restos arqueológicos de los homínidos que nos precedieron. Hoy sigue constituyendo un elemento importante de la dieta de buena parte de la población, pero la ganadería es también un gran contaminante: genera más del 14 % de las emisiones de efecto invernadero causadas por el hombre, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). El reparto de esta carne es profundamente desigual en el mundo. Con el crecimiento demográfico y la incorporación de este producto a la mesa de muchas personas que antes no podían permitírselo, la sostenibilidad de un menú tan carnívoro como el de Occidente está en entredicho. Movimientos vegetarianos abogan por un planeta supuestamente verde en el que no se consuman animales y, en algunos casos, tampoco sus derivados. Pero una humanidad vegana también traería complicaciones para la salud de quienes no mantuvieran una cuidadosa observación de su régimen y para un medioambiente a cuyo equilibrio también colabora la ganadería.



El discurso contra la ingesta de animales lo sintetiza bien el británico Nicholas Stern, execonomista jefe del Banco Mundial. Un mundo sostenible, según Stern, tiene que ser necesariamente vegetariano, ya que el gasto de agua y la producción de gases de efecto invernadero para producir cárnicos es descomunal: ese 14 % equivale a multiplicar por 20 las emisiones de España en un año. Además, la comida para el ganado es ingente: un tercio del total de la que consume el planeta, según el estudio Beneficios climáticos de un cambio de dieta (Springer Science y Business Media, 2009). “Si todo sigue como hasta ahora, las temperaturas subirán hasta cinco grados en un siglo y el sur de Europa será un desierto. Ser carnívoro se volverá inaceptable, como ahora lo es conducir ebrio”, aseveró en un discurso Stern.
Lo cierto es que los recursos para conseguir carne son tremendos en comparación con los vegetales. Un par de ejemplos: para producir un kilo de ternera se emiten 27 de dióxido de carbono equivalente (una medida que aúna el impacto de distintos gases de efecto invernadero), se necesitan 15.400 litros de agua y 100 kilos de su proteína requieren 6.000 metros cuadrados de terreno. El mismo peso en lentejas requiere menos de un kilo de CO2, 5.854 litros de agua y 2.500 metros cuadrados de tierra.
“En Occidente comemos carne a un precio asequible porque hay sitios en el mundo donde ni la prueban, es así de cruel. Si en China o la India empiezan a hacerlo, algo lógico dado que su nivel de vida va subiendo, el impacto ambiental será muy fuerte. De hecho, estos países ya están comprando extensiones brutales de tierra en África para alimentar a su ganado”, asume José Miguel Mulet, profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia.

Los efectos de dejar de consumir carne

Abandonar el consumo de carne, sin embargo, tendría consecuencias tan profundas y variadas que pintar un panorama sin ella es complicado. Para empezar, alrededor de 1.300 millones de personas en el mundo viven de la ganadería, de los cuales, 987 millones son pobres, según la FAO. Como explica Pablo G. Toral, investigador en nutrición de rumiantes del CSIC, es la base de la economía para numerosos núcleos rurales, con un papel esencial en los países en desarrollo: “Para muchas personas del campo, principalmente en zonas más desfavorecidas, la cría de animales constituye una fuente inmediata de dinero en efectivo frente a la estacionalidad de las cosechas”. Como explica el biólogo marino José Vicente Prieto, en regiones como Galicia, quedarían amplias zonas despobladas. “Hay poblaciones costeras donde más del 60 % de la población vive de la pesca y del marisqueo, si a eso le sumamos los que viven de la ganadería, quedarían arruinadas regiones enteras. Además, ocasionaría un cambio salvaje en el ecosistema, cuyo resultado a lo mejor no nos gustaría. Se ha comprobado que una reducción del esfuerzo pesquero de depredadores como la merluza afecta muy significativamente a las especies de las que se alimenta”, afirma.
Suponiendo que el cambio de dieta fuera paulatino y se consiguiese recolocar a todas las personas que viven de la ganadería y la pesca, sigue sin estar tan claro que dejar de consumir alimentos animales sea la panacea. En un mundo en el que más 2.000 millones de seres humanos están malnutridos, la FAO aboga por un mayor consumo de carne en determinadas zonas: “La mayor parte de quienes sufren carencias de micronutrientes viven en países de bajos ingresos. Las comunidades infectadas por el VIH/sida, las mujeres y los niños tienen especial necesidad de alimentos altamente nutritivos como la carne. Para combatir de manera eficaz la malnutrición y la subnutrición, deben suministrarse 20 gramos de proteína animal per cápita al día. Esto puede lograrse mediante un consumo anual de 33 kilos de carne magra o 45 de pescado o 60 de huevos o 230 de leche”. La organización matiza que un régimen vegetariano también puede ser saludable. Con él, sin embargo, es más complicado paliar esta malnutrición, ya que las proteínas vegetales no suelen tener todos los aminoácidos esenciales para el ser humano y es necesario combinar distintas fuentes (legumbres y cereales, por ejemplo) para obtenerlas.



Uno de los problemas en relación con la sostenibilidad es el reparto desigual de esos recursos alimenticios en el mundo. Mientras que esos 33 kilos de carne son más del doble de lo que consume anualmente un africano medio, según datos de la propia FAO, en EE. UU. se cuadruplica esta cantidad.
Sin embargo, un reparto más equitativo del alimento tampoco paliaría la contaminación que genera el consumo de animales. El estudio Beneficios climáticos de un cambio de dieta apuntaba en 2009 que un mundo vegano (que no consuma nada procedente del ganado) reduciría las emisiones de carbono relacionadas con la agricultura en un 17 %, las de metano en un 24 % y las de óxido nitroso en un 21 % en 2050.
No hay que irse a un escenario tan radical para encontrar sustanciales mejoras en la sostenibilidad del planeta. Para luchar contra la contaminación manteniendo el consumo animal hay dos propuestas principales. Una es potenciar la ganadería extensiva en detrimento de la intensiva y otra mejorar la eficiencia de esta última.

Buscando la eficiencia

El informe Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería (FAO, 2013) estima que las emisiones podrían reducirse hasta un 30 % si se extendieran las mejores prácticas y tecnologías ya existentes. Toral enfatiza que no es tan necesario un cambio en los sistemas productivos, sino una mejor eficacia: “Hay que desterrar la idea de que intensivo es sinónimo de contaminante. Todo depende de la gestión que se haga”, puntualiza. Mulet va más allá: “La ganadería ecológica es mucho más perjudicial para el medioambiente que la convencional. ¿Por qué? Muy fácil, porque por ley las vacas tienen que estar sueltas. Son animales muy contaminantes por sus emisiones de gas, el daño físico sobre las plantas, la presión sobre los espacios naturales... Si toda la cabaña que hoy se encuentra en establos estuviera suelta pastando por el campo, arrasamos el medioambiente”.

Un mundo vegano reduciría mucho las emisiones de carbono. Pero 1.300 millones de personas en el mundo viven de la ganadería. Y la mayoría son pobres
“También hay que decir que la ganadería se está poniendo al día y trata de ser más eficiente, por ejemplo, aprovechando el metano de las vacas para producir energía, optimizando las variedades para que crezcan rápido y con menos gasto energético. Aquí entramos en el terreno espinoso del uso de hormonas, prohibido en Europa, pero que realmente es provechoso, porque se adelanta la fecha de sacrificio con el consiguiente beneficio ambiental”, reflexiona Mulet, que enumera otras alternativas: "Se baraja alimentarnos de animales de sangre fría como insectos o reptiles, que necesitan menos energía... No sé si tiene futuro pero, por ejemplo, las piscifactorías requieren menos recursos que una granja, porque los peces son de sangre fría, es decir, tienen menos necesidad metabólica y, por tanto, les hace falta menos pienso. Un mundo en el que comiéramos pescado en vez de carne ya sería más sostenible”.



Enfrentada a esta, la opción más tradicional es generalizada entre los grupos ecologistas y la defiende, por ejemplo, José Esquinas, expresidente del comité de ética para la agricultura y la alimentación de la FAO: “Se debe distinguir y tratar separadamente a la ganadería intensiva y la integrada en la granja familiar. Esta última puede ser muy beneficiosa para el medioambiente y aportar otros beneficios sociales y de salud”. Jesús Garzón, presidente de la asociación Trashumancia y Naturaleza, explica que la ganadería “es fundamental” para aprovechar los recursos sin degradar el medioambiente. Defiende que la extensiva fertiliza el suelo de forma natural y produce menos carbono, además de favorecer todo un ecosistema de insectos, hongos y bacterias que crean un suelo más rico. “Asimismo, se puede adaptar a cualquier clima. Si en España la temperatura aumentase dos grados, muchos cultivos desaparecerían. Esas zonas que se va a abandonar por falta de agua pueden ser aprovechadas por los animales de forma natural, sin crear problemas para el medioambiente”, explica. Y rebate los argumentos de Mulet: “La mitad de las tierras emergidas del planeta son zonas áridas donde prácticamente no hay lluvia regular, adolecen de mucho frío o calor. Solo el ganado puede explotarlas”.
La posición de Greenpeace es parecida. Luis Ferreirim, su responsable de Agricultura, sostiene que la ganadería es necesaria para el mundo y pone el ejemplo del beneficio que supone a la hora de controlar los incendios, que se propagarían más fácilmente si los rumiantes no pastaran. En su opinión un mundo totalmente vegano no sería la solución, aunque probablemente sí otro que no se alimentase con animales, sino con sus derivados, lácteos y huevos. “El modelo que tenemos hoy en día es nefasto. No necesitamos comer tanto derivado cárnico. Buena parte del alimento para la ganadería intensiva proviene de terrenos que han sido deforestados”, lamenta.
Uno de los argumentos contrarios a la ganadería intensiva es la gran necesidad de recursos alimentarios de los animales. “Se usan piensos descompuestos del Tercer Mundo que destruyen ecosistemas, usan fuertes pesticidas y contaminan suelos y aguas”, asegura Garzón. No obstante, también transforman materia orgánica inútil para nuestra alimentación, como hierba o paja, en un alimento nutricionalmente muy valioso. Toral asegura que se pueden aprovechar los destríos de los invernaderos, los subproductos de la remolacha tras la producción de azúcar, los de la producción de aceite o del biodiésel. “La ganadería, por tanto, representa un buen complemento a la agricultura”, sentencia.







Hacia una dieta ideal (vegetariana o no)

Suponiendo que se solucionasen o, al menos, paliasen los problemas de la ganadería para el medioambiente, queda el aspecto de la nutrición. ¿Es sano dejar de comer animales y sus derivados? Los nutricionistas Virginia Gómez y Aitor Sánchez coinciden: “Podemos tener una dieta omnívora que sea saludable o no, al igual pasa con una vegetariana”.
“Ningún alimento es imprescindible. Como las personas vegetarianas restringen ciertos grupos, carnes y pescado (además de lácteos y huevos en caso de los veganos), su dieta podría verse comprometida en algunos de los nutrientes de estos alimentos: la proteína, si hablamos de macronutrientes, y hierro, cinc, calcio, yodo y vitamina B12, sobre todo en veganos, en el caso de los micronutrientes. Pero insisto: una dieta vegetariana bien diseñada puede tener un aporte correcto de todos ellos”, argumenta Sánchez. Según Gómez, los vegetarianos suelen estar bien informados en nutrición y saben cómo combinar proteínas de cereales y legumbres para obtener todos los aminoácidos necesarios o suplementar su alimentación en caso de carencias de los elementos anteriormente citados.




Diversos estudios han abordado las bondades del vegetarianismo, que se ha correlacionado con menor hipertensión, problemas de colesterol y algunas enfermedades degenerativas, en parte por la eliminación de las grasas saturadas de origen animal. El problema está en que no todo el mundo tiene una observación tan estricta de su régimen como la de muchos vegetarianos. La carne, que también puede conllevar perjuicios cuando se come con exceso, elimina de un plumazo multitud de potenciales carencias. La Clínica Universitaria de Graz (Austria) publicó a principios de este año el estudio Asociación entre los hábitos alimenticios y varios parámetros de salud para comprobar si una dieta vegana o vegetariana era realmente más sana, como habían afirmado otros análisis anteriores. Los resultaron mostraron lo contrario. Los vegetarianos presentaron más patologías alérgicas, cancerosas y cardiovasculares que los consumidores de carnes. De las 18 enfermedades crónicas que estudiaron, los vegetarianos enfermaban con más frecuencia en 14.
Comer carne o no, insisten los nutricionistas consultados, no es bueno o malo per se. Lo que cuenta es el conjunto de la dieta. Sánchez explica, sin embargo, que las cantidades que consumimos no solo impactan por la presencia animal, sino por el desplazamiento de otros productos: “Si comemos más carne, apartamos consecuentemente otros alimentos interesantes, como el pescado o las legumbres”.
Consumimos demasiada carne en los países desarrollados. No hace falta ser vegetariano o vegano para aseverarlo. Los datos de la FAO lo corroboran. Y esto supone un gran impacto para el medioambiente y, potencialmente, para la salud.
 

Los veganos tienen alto riesgo cardíaco

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Siempre que se habla de dieta vegetariana pensamos en una alimentación más sana que repercute positivamente en la salud de las personas, sin embargo, cuando se trata de veganismo o vegetarianismo estricto, los riesgos son elevados, tal es así que los veganos tienen alto riesgo cardíaco, debido a la exclusión total de productos de origen animal.
Tras una larga revisión de estudios, se observó que las personas veganas tienen mayor riesgo de desarrollar trombos y aterosclerosis, por lo tanto, tienen también, mayor riesgo cardíaco. Si bien es real que la ingesta de grandes cantidades de alimentos de origen animal aumenta el colesterol en sangre y puede producir aterosclerosis, la baja ingesta de ácidos grasos omega 3 y de vitamina B12 entre los veganos condiciona también su salud cardiovascular.

miércoles, 3 de junio de 2015

REIVINDICANDO LA HISTORIA

 
 
 
 
    En pasadas fechas dediqué un artículo en reivindicar la filosofía como el conjunto de conocimientos capaces de restaurar los sanos valores perdidos por una maltrecha y pasiva sociedad (del todo dividida y en claro declive moral), además de su magnífica utilidad para comprender el por y para qué de las cosas desde un punto de vista humanístico. No obstante reivindicar la filosofía sin el esencial complemento de la historia como fuente inagotable de conocimiento que nos ayude a entender la evolución social de nuestra especie, sería del todo injusto más aún en el tiempo actual, cuyo incoherente rumbo cada vez más radicalizado e irracional, nos conduce por un camino de incierto futuro no demasiado halagüeño.



 

De nada sirve entonces los medios que el intelecto humano ha creado para retener en la memoria aquellas circunstancias dignas de mención y repaso si la historia cae en el olvido, pues no puede entenderse como es posible que hoy las actuales generaciones, gracias a la tecnología, renuncien a viajar al pasado con la intención de profundizar en los entresijos históricos que permitan hallar las claves para comprender los acontecimientos acaecidos a lo largo de los años, siglos y milenios, el por qué de unos hechos y unos resultados que para bien o mal, hicieron posible cualquier momento actual. No puede entenderse…, salvo que a alguien situado en algún invisible y elevado lugar interese que tal circunstancia acontezca.

 


 
Así las cosas, dada la escasa memoria del hombre, no extraña que el mundo actual esté como está, porque mancillar la historia, supone repetir una y otra vez los mismos errores de antaño sin aprender de las equivocaciones del pasado, que hipoteca indefectiblemente el futuro de una humanidad subyugada al totalitarismo económico y la contaminación política y empresarial por corrupción, por interés y por beneficio, que detesta la cultura como enemigo mayúsculo que contrarreste las ansias de poder de unos pocos. Y así el mañana solo podrá acontecer sin prosperidad, ya que nos encontramos en un punto donde tras secuestrar el pensamiento colectivo, la sociedad, incapaz de pensar por sí misma, acepta y consiente peligrosamente la creciente disminución del conocimiento.
 



Sin filosofía ni historia, sin arte ni cultura, sin la debida ética civil y social, en definitiva sin educación ni valores que no generan dividendos tangibles, el valioso conocimiento adquirido a lo largo de la historia tan solo contribuirá al avance de la ciencia y la tecnología reforzando el progreso, mientras se debilita la dignidad de un deshumanizado hombre camino de la involución social y espiritual, insensible a toda causa común tras entregarse más a lo artificial y banal que a lo natural y trascendente, incapaz no solo de aprender sino comprender, valorar y enjuiciar hechos pasados extrayendo aquello que para variar, nos sea útil para cimentar un mañana con garantías de futuro.


Si la sociedad concede más valor al interés y el beneficio que al aprendizaje, la cultura, el conocimiento y la educación, en resumen lo útil para cohabitar y coexistir adecuadamente, será sencillo entender que el olvido e incluso desprecio por la historia, solo puede obedecer al interés de la fáctica oligarquía por controlar a las masas para su posterior sometimiento, ya que cuanto más ignorante sea el pueblo, más fácil será gobernarlo aplicando políticas sociales contrarias a un pueblo incapacitado a la lucha contra cualquier forma de injusticia. Y sin lucha el resultado futuro, solo puede deparar la ciega sumisión hacia quienes ahora coartan el derecho y no favor a la educación para eliminar cualquier argumento que legitime combatir la falta de equidad, igualdad y fraternidad. ¡Y su plan está en marcha!


"El capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos" Para ello debemos estudiar aprender, sobre la historia, la política, la economía.


Por este motivo es cada vez más reducida la historia en los libros escolares, no solo por los pésimos planes formativos en materia de educación además de la tergiversación de la historia por interés político dependiendo de la ideología gobernante, sino por la acción de una aberrante ingeniería social encargada de contaminar la mente colectiva a base de argucias, mentira y ocultismo, con el propósito de adulterar, manipular y distorsionar la percepción del ser humano por la realidad para alejarlo de la verdad  con el interesado propósito de obtener la sumisión social que el tenaz neoliberalismo venidero persigue para el beneficio de una minoría: ¡la esclavitud!






Así pues: si el pasivo y resignado pueblo, anclado a la cobardía y por tanto la apatía e inacción, tolera que en sus narices roben sus derechos y libertades por falta de conocimiento, ¡del olvido de la historia!, la propaganda, el eufemismo, la demagogia, la mentira y la infamia, serán el veneno que amplíe la división actual para impedir la cada vez más necesaria reacción social que reestablezca los sagrados valores democráticos que velen por el interés común. Así entonces, seguirán desviando la atención pública para encubrir un determinado hecho que impida una revolución política, económica, militar, cultural, religiosa o social, ya que lo que no se conoce ni trasciende a la opinión pública, no existe, y en este apartado, cabe todo lo que deba ocultarse. Y si nadie corrige la historia, se olvidará para ser rescrita sin ajustarse a la verdad en detrimento de la humanidad, toda vez que la facultad de pensar individualmente gracias al cerebro ajeno de los viejos maestros, con su sapiencia y sus textos, desaparezcan para siempre.
¿Comprende ahora el lector porque a lo largo de la historia, muchos fueron los episodios donde la quema de libros masiva fue regla prioritaria?






¿Y aún así, seguimos sin entenderlo? ¿Sin reaccionar? ¿Sin pensar…?
Hay un tesoro detrás del sabio espejo temporal al que mirarnos, pero nos empeñamos en despreciar su reflejo creyendo cualquier cosa que por los ojos y oídos nos entra sin ni siquiera osar cuestionarlo, únicamente porque lo dice un títere encorbatado, la prensa o la televisión. No es por tanto la sociedad; ni usted, ni yo, quienes pensamos libremente. Del todo influenciados, condicionados, desinformados e intoxicados, son otros desde la más elevada cúspide los que piensan por nosotros marcando cada pauta y comportamiento a seguir. Y si alguien piensa lo contrario abrazando la ignorancia como válvula de escape, será uno más de los aborregados protagonistas de un bonito cuento imposible del que no queremos despertar por temor, pues la manipulación es demasiado persistente y potente como para escapar a su influencia: algo de lo que ya he hablado demasiado en este blog.

Escrito por Juan Galo
 
 
 
Las imágenes y frases, fuera del escrito han sido incorporadas por el que suscribe.
Puerto de la Cruz a 03 de Junio de 2015
Miguel Ariza Cabello 
 
 

 
 
 
 
 

martes, 2 de junio de 2015

DE LIBIOS A GUANCHES Y TUAREG

FRANCISCO GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS

De libios a guanches y tuaregs



2/jun/15 24:36
Edición impresa

 
LIBIO
 
GUANCHES
                                                                     TUAREG




Hace 7.000 años, el Sahara era una extensa sabana, con ríos, lagos, praderas, bosques de acacias y baobabs, elefantes, jirafas, cocodrilos, leones..., que compartían su hábitat con los humanos, mayoritariamente negros, y que ya habían desarrollado una cultura neolítica, fundamentalmente pastoril, aunque complementada, en menor medida, con la agricultura, la caza, la pesca y la recolección. Al mismo tiempo, lo que hoy conocemos como el Maghreb albergaba poblaciones de raza blanca, producto de la mezcla de los antiguos autóctonos "cromañoides" (Mechta el Arbi), robustos y de elevada estatura, con otros contingentes "mediterranoides" venidos de Oriente y portadores de la cultura, también neolítica, conocida como capsiense. Estas poblaciones proliferaron numéricamente -favorecidas por el benigno clima mediterráneo de aquella época-, ocuparon el territorio a su alcance y explotaron los recursos naturales disponibles, desde las extensas llanuras litorales hasta los fértiles valles montañosos (Atlas, Rif, Aurés, Kabylia, etc.) del Norte de África.
Pero llegó el cambio climático, y de esta manera, hace unos 4.500 años, comenzó la desertización de los ecosistemas norteafricanos. Duro golpe, acusado inexorablemente por la numerosa población humana, que se había adaptado perfectamente a su hábitat y que se vio obligada a emigrar. Los antiguos egipcios llamaban "lebu" (libyos) a todos los pueblos que vivían al Oeste del Nilo, y con ellos tuvieron encarnizadas confrontaciones bélicas, de las que casi siempre salían victoriosos, debido a su superior tecnología armamentística (carros de combate tirados por caballos) y tácticas de guerra. Son célebres las batallas en las que intervino el faraón Ramsés II, quien, tras su victoria, esclavizó a miles de libyos y los incorporó a sus ejércitos, por sus buenas cualidades guerreras. Estas gestas quedaron grabadas en los templos y palacios, en donde se representaba a los prisioneros libyos, tatuados, vestidos con pieles, con la barba en punta, con dos plumas coronando la larga cabellera, trenzada a lo "rasta" y con un característico mechón, o trenza, colgando en el lado derecho de la cara.
A pesar de esas derrotas, los libyos consiguieron establecerse en las feraces tierras del Delta del Nilo y hacerse con el poder en el año 950 antes de Cristo. Y así, durante las dinastías XXII y XXIII, los faraones libyos Sheshonq I, Osorkon II, Takélot I y otros reinaron en Egipto durante 200 años. A estos antiguos libyos podemos considerarlos como protobereberes.
Y siglos más tarde, con la presencia romana en el Norte de África, aparecieron en escena unoslibyo-bereberes, los garamantes, establecidos en el Fezzán (Sur de la Libia actual), portadores de una avanzada cultura y creadores de un original sistema subterráneo de regadío, conocido como "foggara". Los garamantes también fueron célebres como expertos jinetes en su lucha contra Roma. Con toda probabilidad, los numerosos grabados y pinturas rupestres representando a carros con caballos a galope tendido, conducidos por personajes de indudable aspecto libyio (plumas en la cabeza, barba en punta...) encontrados desde el Fezzán (Targa) hasta Mauritania, se refieren a ellos.
Asimismo, la mayoría de los investigadores piensa que los tuareg actuales son descendientes de los garamantes (sustituyeron el caballo por el camello), los cuales fueron desplazándose al Oeste y al Sur, a medida que les presionaban las nuevas potencias invasoras (especialmente los romanos y, sobre todo, los árabes en el siglo VII), hasta refugiarse en los macizos montañosos del desierto (Tadrart Akakus, Ahaggar, Adrar de los Iforas). Son muchas las coincidencias que parecen confirmar esta hipótesis, pues aparte de las costumbres, indumentaria, cultura material y características antropológicas, los tuareg son los únicos bereberes que han conservado el alfabeto tifinagh, cuyos caracteres claramente derivan de la antigua escritura líbyco-bereber, que figura en muchos yacimientos norteafricanos con grabados rupestres alfabetiformes.
También podemos aventurarnos a decir que una parte de la antigua población libya, que -por las presiones antrópicas y climáticas citadas- emigraba hacia el Oeste, se estableció en la llamada Costa de Berbería, frente a Canarias, y muy bien pudieron "dar el salto" por sus propios medios (en embarcaciones rudimentarias) a una tierra, Fuerteventura, que veían en los días claros desde Tarfaya. A favor de esta hipótesis, entre otros, están los siguientes argumentos: a) La antigua escritura líbyco-bereber está documentada arqueológicamente en todas las Islas. b) Muchas de las características bioantropológicas y genéticas de los guanches (entiéndase como tales a todos los primeros pobladores de Canarias) coinciden con las de los tuareg del Ahaggar, los menos "contaminados" y arabizados entre los bereberes. c) La presencia de dos o tres plumas en el cabello, la barba en punta y la elevada estatura de los mahos (recordemos que los antiguos egipcios también llamaban tamahu a los libyos) referenciadas por algunos "cronistas" de la conquista de Lanzarote y Fuerteventura. d) La presencia de "boomerangs" en los hawara de La Palma, que también figuran en los grabados con escenas de caza de los antiguos egipcios y libyos. Y e) Hawara es una localidad de Egipto en donde se encuentra una gran pirámide, semiderruida, de la dinastía XII. Hawaras son también los tuareg habitantes del macizo del Ahaggar (el propio nombre es una deformación de Hawwara) y de algunas zonas de Marruecos, Argelia y Libia. Además, Hawara era una de las principales confederaciones bereberes que invadieron la península Ibérica en el siglo VIII, al igual que los que se establecieron en Sicilia en el siglo X.
Una nueva visión que no creemos descabellada sobre el origen líbyco de los guanches, así como de su conexión indirecta con el antiguo Egipto y con los tuareg del Haggar argelino.
 
 
 

¿POR QUÉ HAY GENTE QUE CRITICA?


 

 

Companer@s quiero hablarles sobre algo importante. En estos últimos días ha aparecido 3 personas que han criticado mis publicaciones ya que según él son copiadas de frases e imágenes de otras personas, no estando conforme con esta actitud mía manifiesta que lo propio es publicar cosas narradas por uno mismo.

Yo cómo no podía ser de otra manera le agradecí su interés y le comente, que si deseaba colaborar en el Facebook de PODEMOS DENUNCIAR, lo podía hacer ningún problema, y que podía escribir sus propios escritos “NO COPIADOS”.

Debido a que de momento tengo poca colaboración con los usuarios de este Facebook, me veo obligado a insertar múltiples noticias de actualidad de diferentes medios, no teniendo casi tiempo ni de beber agua, aparte de este Facebook, en alguna ocasión hago algún escrito en un blog personal: llamado WWW.actualidad sinmordaza2.blogspot.com, donde también podrán ver alguna narraciones mías y algunas de otras personas.

La persona que se ha dirigido a mi persona ha sido de forma privada, de alguna forma queriendo dar una imagen de buena persona, pero al final desprestigiando a uno, por la labor que estoy haciendo de forma altruista para las personas que deseen estar en este Facebook, ya que en el mismo, se invita a las personas y si lo desean aceptan la amistad o no la niegan, pero no sería lo más educado no estar criticando a las personas y ponerse a trabajar y dar ejemplo con sus iniciativas escritos propios e ideas para el resto del grupo, ¿Por qué yo a este buen señor que yo sepa no he visto una publicación suya en esta página?

 Quiero sacar algunas conclusiones de esas personas, pero antes, quiero decirles tres cosas:

 1.- Yo soy como el aceite, todo lo negativo que me digan se me resbala, y si alguien se quiere poner encima, igual se resbala y se cae de cabeza. Las críticas destructivas no me hacen ni si quiera cosquillas.

 2.- El que vence a un enemigo es fuerte

 3.- Pero, el que logra hacer que un enemigo sea vuelva su amigo, no sólo es más fuerte, sino que es más poderoso.

 Ahora dime, ¿qué es mejor, pelear con el enemigo, o hacer que tu enemigo sea haga tu amigo? No tengo que responder, la respuesta es clara.

 Tenemos que mostrar unión, no separación.
 Ahora, regresando a la página, como dicen por allá, cada cabeza es un mundo y hay que respetar cada pensamiento y manera de ser, porque ya lo dijo Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz. 

  Esta página es de una categoría sobre delitos, propuestas reformas de leyes, política, ciencia, salud, humor sano, y al que no le guste o quiera una página de política o de otro tipo, hay otras páginas  y cada cual es libre de quedarse o irse, etc.

 Yo tengo otras páginas totalmente diferentes a estas, tengo una donde hablo sobre psicología con un aspecto filosófico, otra donde hablo sobre marketing, etc. Si a alguien no le agrada el estilo de esta página puede ir a otra, a nadie se le obliga a estar aquí. Pero, tengan en cuenta, que tener un buen humor, dar las noticias que suceden a nuestro alrededor y con unas señoritas que nos hacen pasar momentos inolvidables con imágenes de pinturas, paisajes y felicitaciones eso es ser cortes y educados pasar un rato agradable y reír, se puede poner un chiste que no sea ofensivo, cosas normales, la risa genera unas sustancias en el cerebro llamadas endorfinas, y estás nos hacen sentir más feliz. Así, que por donde quieran verlo, desde el ángulo que les plazca, reír y tener un buen sentido de humor, siempre será positivo.

 Después de lo dicho, quiero que analicemos un poco la psicología de las personas que vienen y critican de manera destructiva.

 Cuando una persona ve, escucha, siente o simplemente percibe algo o alguna situación, tiene 2 opciones: (Pero no colabora en nada)

1.- Le gusta

2.- No le gusta

 Luego tiene 3 opciones:

 1.- Opina positivamente

2.- No opina

3.- Opina negativamente

 Vamos a analizar la última opción. Cuando opina negativamente puede hacerlo de dos maneras:

 1.- Opina negativamente sin ofender o criticar. Por ejemplo: “Esta página no me gusta”, “Esta página no me agrada”

2.- Opina negativamente con ofensas y críticas. Por ejemplo: Vengo observando que las publicaciones que realiza son frases copiadas, y creo que sería mejor tener inventiva y escribir uno mismo las frases y escritos.

 Si yo veo una página en Facebook y no me gusta simplemente no hago nada, me retiro y ya. Si me preguntan si me gusta digo que no y ya, o si piden una crítica constructiva la doy, pero no me tomo la molestia de estar maquinando frases ofensivas para intentar hacer sentir mal a las personas, tengo cosas más importantes que hacer que estar ofendiendo como tonto

 La pregunta que sigue es: ¿Por qué esas personas opinan ofensivamente? ¿Por qué escriben frases para hacer sentir mal a la otra persona? Simple y sencillamente las personas ofenden por una cosa: Les molesta lo que perciben. Es decir, si tú ves una página y no te gusta simplemente no haces nada, aunque pienses “No me gusta”, pero si además de que no te gusta, TE MOLESTA (y cuando te molesta, eres infeliz), entonces vas tiras a ofender. El que ofende es porque se siente de alguna manera ofendido. O sea, el crítico ofensivo ve una página, no le gusta, se siente ofendido y se molesta. Pero, ¿por qué las personas se sienten ofendidas y se molestan cuando perciben algo?

 

Si tú adquieres un auto nuevo y tu vecino lo critica ofensivamente es porque simple y sencillamente LE MOLESTA tu prosperidad. Si yo hago una página y otro la crítica ofensivamente (sin ser crítica constructiva), es porque simple y sencillamente le molesta la página, y si le molesta aun cuando, no tenga nada en contra de él, es porque se sienten de alguna manera ofendido y se siente infeliz. Si yo veo a un borracho en la calle yo no tengo por qué molestarme ni ofenderlo, pero sí comienza a insultarme entonces me defenderé, porque ya me molesta. Es lo mismo, el que habla mal de otras personas, el que critica, el que ofende, el que degrada, el que desprecia, etc., es porque algo le molesta y se siente ofendido de alguna manera, consciente o inconscientemente.

 

Ahora, si ya llegamos a la conclusión de que las personas que hablan mal de otras, que ofenden, que critican, etc., lo hacen porque les molesta lo que perciben, entonces la pregunta es, ¿por qué se molestan? Si a una persona le molesta una página que no dice nada en contra de él, al contrario se le invita a que publique las noticias que disponga. ¿Por qué entonces le molesta? Las personas que hablan mal y critican a otros, es decir, a las que les molesta lo que tú haces o tienes, es porque:




1.- Se sienten inferiores a ti, entonces te envidian.

2.- Se siente muy superiores a ti, entonces te desprecian, te degradan y discriminan

 Y los que se sienten muy superiores es porque de alguna u otra manera tratan de compensar un sentimiento de inferioridad en alguna área de su vida, presente o pasada, porque como dice el dicho, “dime que presumes y te diré de qué careces”.

 

 Entonces, la conclusión final es:

 

Las personas que te critican u ofenden sin que tú les hayas hecho nada, lo hacen porque les molesta lo que tú haces o tienes, y se molestan porque se sienten inferiores a ti, o porque se creen muy superiores, y si se creen muy superiores, es porque tratan de compensar algún sentimiento de inferioridad, entonces, podemos resumir que la causa principal de esas conductas es:

 

SE SIENTE INFERIORES DE ALGUNA MANERA

 

A estas personas les aconsejaría que fueran un poco humildes, porque la humildad no significa actuar como si valiéramos menos que los demás, como si no fuéramos importantes, como si nuestros logros carecieran de mérito. Según este punto de vista, la gente humilde es aquella que rechaza el aplauso y el reconocimiento porque cree que no lo merece, ni siquiera cuando hace algo muy bien. El término se utiliza, además, para aludir a personas con pocos recursos, es decir, como sinónimo de pobreza.                                               

En el terreno de los valores, sin embargo, la humildad quiere decir algo muy distinto: es la virtud de aquellos que no se sienten por encima de los demás, ni van por la vida presumiendo de lo que saben o de lo que son.

 La humildad bien entendida distingue a quienes se valoran a sí mismos en su justa medida; es decir, que no se creen superiores ni inferiores a los otros. También son los que reconocen su valía, pero no se ufanan de ella ni se pavonean frente a sus semejantes porque saben que no es necesario.

Un buen estudiante no necesita alardear, ya que sus calificaciones hablan por sí mismas. Un gran futbolista no tiene que estarle recordando a la gente sus triunfos, pues lo que ha hecho en la cancha es testimonio de su grandeza.

 Los padres que se han preocupado por educar bien sus hijos no tienen que publicarlo en los periódicos, pues la armonía familiar que reina en su casa es la mejor prueba de su labor. En el cuento anterior, Justino no tiene que decirle a todo el mundo que es un excelente panadero. Sus numerosos clientes son la mejor prueba de su talento.      

Alfonso, en cambio, presume de ser un experto: afirma que no necesita que nadie le enseñe a hacer pan. Los hechos demuestran lo contrario y, al final, se ve obligado a aceptar que tiene mucho que aprender de su tío. Esto último es, también, otra característica de la verdadera humildad. Nos referimos a la capacidad para aceptar que todos los seres humanos —sin importar nuestra edad, títulos, premios o grados académicos— siempre podemos aprender más.

El físico Albert Einstein, uno de los científicos más inteligentes que ha dado la humanidad y también uno de los más modestos, nunca dejó de reconocer lo mucho que ignoraba y cuánto le faltaba por aprender. Concebía al aprendizaje como un placer, no como un deber. “Nunca consideres el estudio como una obligación —decía—, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.”

 

¿Y tú qué piensas…?

• ¿Cuál es la primera imagen que llega a tu mente cuando piensas en la palabra “humildad”? ¿Cómo se relaciona esta imagen con lo que acabas de leer?

• ¿Cómo te valoras a ti mismo? ¿Piensas que eres más importante que los demás o, por el contrario, consideras que vales menos?

• ¿Qué opinas de aquellas personas que se sienten superiores y desprecian al prójimo?

 ¿Te consideras bueno en algo?

 

La humildad es mi valor

Con frecuencia pensamos que la palabra “humildad” se refiere a la pobreza en que viven algunas personas. Esto es un error.

La humildad es un valor que puede extenderse a todas aquellos hombres y mujeres dispuestos a reconocer que, aunque tienen una dignidad y un valor que nadie puede quitarles, y tal vez algunas cualidades propias (como la belleza, la inteligencia o determinada habilidad), no se encuentran por encima de los demás.
Una persona humilde se reconoce como un integrante más de la humanidad al mismo nivel que cualquiera de sus semejantes, sin discriminar a ninguna de ellos. En vez de usar sus talentos propios para ponerse por encima de los otros, los emplea para ponerse al servicio de los demás y construir una auténtica comunidad humana en la que no tienen cabida el orgullo, la presunción o el desprecio por quienes se encuentran en desventaja.

Algo como la dignidad humana que nace con el ser humano.
Espero que le haya quedado claro a esta y otras personas, que el ser prepotente no conduce a nada, lo que hay es que enseñar a quien no sabe y seguir aprendiendo de la vida.

Puerto de la Cruz a 02 de junio de 2015
Miguel Ariza Cabello