jueves, 10 de noviembre de 2016

FIESTA RELIGIOSA NADA (La Navidad)




FIESTA RELIGIOSA NADA
 De fiesta religiosa le queda poco y nada, ya que se ha convertido en una celebración tradicional de una época del año. 

Conozco gente judía y atea que arma hermosos pinos navideños y festeja en grande.

Considero que la navidad ha trascendido su origen religioso para convertirse en una fiesta popular mundial, fenómeno parecido al festejo del año nuevo. Esto es muy bueno, ya que pocas veces la gente se une a festejar sin discriminarse por raza, religión,etc.

Muchas personas despotrican contra estas fiestas por su carácter comercial, que si bien es cierto, creo que no vale la pena detenerse en eso.

 Lo válido, es la oportunidad que estas fechas presentan para reunir familias y grupos de amigos que, por la rutina del alocado ritmo de vida que tenemos, no nos resulta fácil encontrar ocasiones en que todos estemos disponibles para compartir una mesa y charlar largo y tendido.

Resulta agradable descubrir que la tradición de los regalos ha perdido algo de inercia. 

No hay mal que por bien no venga. La crisis económica nos golpea, pero a su vez, nos da oportunidades para aprender.
 Con orgullo puedo comentar que conozco muchas familias que se reúnen, y gozan más del encuentro que lo que de él obtienen.
 Compartir con las personas a quienes queremos puede ser un regalo muy preciado.

Si hubo un Jesús como el que la iglesia cuenta, seguramente él daría prioridad a la reunión de las personas antes que al rito en sí...

Una renovada navidad

Si supuestamente la navidad evoca el nacimiento de un Jesús como “ser” que venía a traer guía para el cambio del ser humano... por qué no retomar este enfoque pero darle un giro más actual y activo.

 ¿Acaso no sería una muy buena oportunidad para recordar el hecho de aquel nacimiento y que inspire uno nuevo?

Mi propuesta sería mucho más activa que tan solo recordar un hecho del pasado, siento que sería excelente recordar aquel hecho y tomarlo como base para renacer hoy mismo, para que finalmente ese cambio trascendental del hombre llegue, no porque un Mesías llega o porque una institución lo impone, sino por el simple hecho de que cada persona así lo necesite y desee.

Los cambios reales no nos llegan de manera externa, los cambios profundos y perdurables surgen de 

las propias necesidades del SER.

Ayer es un recuerdo del pasado.

Ahora soy esto, por ello hoy opino así.

Quién sabe quién seré mañana y que pensaré entonces...

Reflexiones del presente habiendo vivido el pasado.

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