domingo, 20 de mayo de 2018

RAMERA
Miguel Ariza Cabello
que ejercen la prostitución, siendo uno de los más utilizados el de ‘ramera’.
Según la definición que daba en 1737 el Diccionario de Autoridades, una ramera era ‘la mujer que hace ganancia de su cuerpo, expuesta vilmente al público vicio de la sensualidad, por el interés’.
El origen sobre porqué se empezó a llar así a las prostitutas está algo discutido y podemos encontrar que los historiadores y expertos en etimologías se dividen en dos versiones.
Por un lado nos encontramos quienes señalan que era costumbre en la Edad Media que para diferenciar las casas en las que se ejercía la prostitución, a las de otro tipo de establecimiento o vivienda particular, se colgaban unas ramas junto a la puerta (por ejemplo, el célebre etimólogo Joan Coromines, en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, apuntaba que eran ramos de flores).
Algunas fuentes indican que los primeros en poner una rama en la puerta fueron los taberneros y que, en los inicios, en estos lugares era en los que ejercían su actividad las meretrices, mientras a los clientes se les servía unas jarras de vino y un buen yantar.
Por su parte, el lexicógrafo del siglo XVII, Sebastián de Covarrubias, en su famoso ‘Tesoro de la lengua castellana o española’, señala que se les empezó a llamar rameras a las prostitutas porque éstas vivían, en las afuera de las ciudades, en unas chozuelas cubiertas de ramas, lugar en el que ejercían su oficio.
También conocidas como Pendones, putas, prostitutas y actualmente quitaron la palabra de mujer fácil.
Existen muchas mujeres que no ejerciendo de esta forma se venden de distinto modo a lo que esto último no está mal visto. (El casarse por interés económico)
En plan de humor:
En antaño se solía decir que subiendo la calle una casa si y una no lo ejercían y bajando todas.

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