domingo, 13 de diciembre de 2015

NAVIDADES DEL AYER






                        Navidades del ayer

Recuerdo las navidades de mi infancia, algo lejanas en el tiempo, pero sin duda alguna, nada lejanas para el corazón.
Recuerdo aquellas navidades, sin arbolito ni nacimiento como aquí se estila, ni pavo a las 12 de la noche... sólo la lucecita del brasero  y más que la luz la calor que desprendia. Mis hermanos y yo nunca esperábamos regalos ostentosos, solo algún juguete o ropa de abrigo, que nos iluminara los ojos, pero sobre todo el alma. Y nos quitará el frio.
Mi madre preparaba unos roscos de vino, deliciosos, y chorizos,morcillas y alguna que otra comida que mi madre tan bien sabía hacer,  comíamos  copiosamente y nos daba calorías para hacer frente a las fuertes heladas.
Era todo lo que la economía de papá podía comprar (algunos a plazos). Mas a cambio de aquellos regalos que hoy asombran la inocencia de los niños de hoy, los niños de ayer, o por lo menos los niños de aquel ayer, nos contentábamos realmente con poco o nada.
Un petardo  antes de las 12, un emocionado: "¡ya nació el niño Dios!", la alegría en los ojos de mamá... ¿Era necesario pedir más?
Así, prestos no íbamos a dormir, pensando en maravillas, preciosas maravillas de las que solo pueden imaginar los niños en nochebuena.
Algún que otro villancico.
Recuerdo las navidades de mi infancia, algo lejanas en el tiempo, pero sin duda alguna, nada lejanas para el corazón, con algún villancico y la misa del gallo.
En esos tiempos lo único que había abierto era la iglesia.
Puerto de la Cruz a 14 de diciembre de 2014
(Escribidor Ameteur)
Miguel Ariza Cabello  

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