viernes, 20 de marzo de 2015

CUANDO LOS HIJOS DEJAN EL HOGAR DE LOS PADRES


 

 
 

 


 

 

 

 

Cómo superar el síndrome del nido vacío

El ciclo de la vida indica que a cierta edad, lo normal es irse de casa.

Los hijos van creciendo y en un determinado momento, toman la decisión de emprender un nuevo camino de manera independiente. Si bien, esto es un proceso que forma parte de la vida, el hecho de mudarse del lecho paterno y materno causa en ocasiones, lo que se conoce como “el síndrome del nido vacío” por parte de los progenitores.

Pero, ¿qué hacer cuando los hijos se van de casa?, ¿cómo convivir con la pareja otra vez, después de tanto tiempo?, ¿cómo evitar sentirse “viejos”? estos interrogante suelen acompañar a las personas que empiezan a padecer el “nido vacío”, en alusión a lo que ocurre con los pájaros y su vivienda.

Así, podemos definir el síndrome del nido vacío como el conjunto de pensamientos y sentimientos negativos y nostálgicos como la sensación de incertidumbre, la tristeza o la pérdida del sentido de la vida, por parte de los padres, cuando se van sus hijos casa. De repente se encuentran solos, tras un largo período de tiempo, cuidando y educando a sus hijos.








Sin embargo, estos sentimientos suelen ser normales y pasajeros, el problema es cuando se perpetúan y cronifican en el tiempo, no produciéndose una buena adaptación a la nueva situación familiar. Además de la ocurrencia en el tiempo de otros factores como ser más conscientes de la llegada de la “tercera edad”, la menopausia o andropausia y las reminiscencias continuas.

En este caso, resulta importante por un lado, hablar de lo que les ocurre a los padres cuando los hijos se van de casa y por otro, qué les sucede en relación a su matrimonio.


Esta situación no quiere decir que los padres sean malas personas y no estén felices porque sus hijos se casen o se independicen, sino que a veces, es difícil para ellos enfrentarse a una casa vacía, con menos personas viviendo en ella y a los cambios de rutina.

Por otro lado, si situamos como promedio los 30 años de edad en la que los hijos suelen irse de casa para formar una nueva familia u obtener la independencia, esto quiere decir que han pasado tres décadas desde la última vez que el matrimonio estuvo completamente solo (en el caso de que continúen juntos). Por lo que ha “corrido mucha agua bajo el puente” como se dice de forma popular.

Entonces, se lleva a cabo un redescubrimiento de la pareja, un volver a vivir una época pasada que ocurrió hace mucho tiempo y que quizás, ni recuerden o nueva etapa sobre la que navegar. Puede ser la solución o el aliciente para los sentimientos encontrados. Ya que ambos están mucho más maduros que al principio, cuando aún no estaban sus hijos.





Por lo tanto, empezar a cumplir una rutina sin los hijos, es una tarea que vale la pena hacer con alegría, no con tristeza ni añoranza. Es cierto que al principio es difícil, pero es “ley de vida”. En definitiva, los padres en algún momento también fueron hijos que se fueron de casa para casarse, por ejemplo.

El cordón umbilical se corta cuando el bebé nace, pero también hay otros lazos que nos unen y son más fuertes. La costumbre de tratar a los hijos como si fueran eternos niños, por ejemplo, hace más difícil las cosas cuando se produce la mudanza.

 

¿Cómo sobrellevar el síndrome del nido vacío?

 

A continuación, te presentamos algunas recomendaciones que podrán ayudarte a superar el síndrome del nido vacío:

-Adopta una nueva perspectiva de la situación: En lugar de focalizarte en los aspectos negativos de la situación, busca los positivos. Por ejemplo, puedes pensar en el bienestar de tus hijos; si ellos están bien, tú también deberías de estarlo.

-Refuerza la relación con tu pareja: Es el momento de reforzar la pareja a través de actividades que quizás habéis postergado, de redescubriros y hacer cosas juntos.

-Expresa lo que te pasa: siempre es adecuado que verbalicemos cómo nos sentimos, incluso en ocasiones, compartirlo con nuestros seres queridos puede hacernos ver que podemos superar lo que nos ocurre.

-Realiza cosas que te agraden: A veces, postergamos cosas que queremos hacer debido a las exigencias diarias. Ahora puede ser el momento para ponerte en marcha y realizarlas. Te ayudará a pensar en otras cosas y además, a darte cuenta de que la vida continúa.

-Mejora la relación con tus hijos: Quizás el hecho de que se hayan ido del hogar sirva para tener una mejor comunicación que antes, por ejemplo.

 
 
 
 
Es importante que recordemos, que la relación con nuestros hijos no terminará porque ellos se marchen de casa, sino que se desarrollará de una manera diferente y que como en cualquier otra relación, para que se mantenga hay que seguir construyéndola y fomentándola.
Puweto de la Cruz a 21 de marzo de 2015
 
 
Miguel Ariza Cabello

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