miércoles, 4 de febrero de 2015

LO QUE PODEMOS ESCONDE


LO QUE PODEMOS ESCONDE
Hace unos meses respondí ilusionada a un proyecto que compartía con una audiencia televisiva, el profesor universitario Pablo Iglesias, p...ara mí, entonces, desconocido.
Esta propuesta escandalosa, perturbadora e incendiaria lo era porque ofrecía justicia social, democracia, trabajo digno, transparencia, derechos básicos cubiertos, educación y sanidad públicas, políticas sociales, derechos y libertades cívicas, energías renovables. También planteaba que los ciudadanos asumiéramos la capacidad y el poder para decidir. Horizontes …
A partir de ahí, me propuse buscar El Dorado donde quiera que estuviese. Y lo encontré en el lagunero Café 7, donde un puñado de “locos” proponían ideas confiando en un nuevo futuro, salían con su pancarta debajo del brazo y recorrían los pueblos tinerfeños a lomos de una camioneta. Y yo, aprendiendo aquella extraña y nueva fórmula de poner en práctica el empoderamiento ciudadano. Allí conocí a Jessica; su entusiasmo contagioso me afectó aún más si cabe y sucumbí a la llamada de aquella revolución por entonces silenciosa.
Y llegaron Las Europeas. Como no éramos muchos, nos repartimos como apoderados, disfrutando de un ambiente festivo y esperanzador, entre cuatro o cinco colegios electorales. Nos sentíamos capaces de acariciar el paraíso porque quizá, tal vez, pudiera ser que consiguiéramos colocar un diputado en Europa. Hasta que llegó el recuento y un simpático compañero en aquel mítico día, apoderado de UPyD, me dio unos golpecitos de ánimo en la espalda y me recordó que tan solo teníamos unos poquitos meses de edad, casi recién nacidos y que si no había suerte, que no decayésemos. Se lo agradecí y con un cierto sentimiento de vergüenza, me acerqué a la mesa donde se iba a producir el gran recuento y, ante la enorme expectación de todos los allí congregados, fuimos testigos privilegiados del comienzo de una gran realidad: allí ratificaba su existencia como Partido Político con mayúsculas, Podemos. Salía de los Café 7 de España y entraba en el Gran Parlamento de Europa.
Allí nació la gran esperanza blanca que atrajo y aglutinó a cientos de ciudadanos que como yo hice antes, vinieron atraídos por las fanfarrias anunciadoras del deseado cambio político y social.
Pero el sonido de aquellas ahora atronadoras trompetas, también llegó a los oídos y a las vísceras de representantes de pequeños o grandes partidos políticos y sindicatos, algunos en vías de extinción que, desde el Averno, olfatearon las miles de posibilidades que tenía aquella estrella, que no parecía muy fugaz y que parecía brillar con su máximo esplendor en el firmamento de los posibles elegidos.
Vinieron y llegaron y trajeron lo que tenían; su bagaje de miserias, de ambición, de traición, de especulación, de envidias y odios. Vinieron, llegaron y vencieron, a su manera; con sus habilidades, con sus estrategias de muerte, envueltos en lodo y miseria, dejando heridos y arrasando el territorio. El territorio donde habita la esperanza.
En aquellas lamentables reuniones y asambleas se discutía ahora con ferocidad, se atacaba sin el menor respeto a los compañeros y se pretendía emboscar cualquier propuesta razonable que la mayoría proponía. Si, eran minoría; pero eran unas pocas manzanas podridas que hicieron estragos y ocasionaron que muchos compañeros y compañeras abandonaran el Arca de Noé. Se fueron heridos o aterrados por las voces hirientes de alguno, en realidad dos o tres, que convirtieron nuestro tagoror en el campo de batallas del desencuentro. Otros, intentaban dirigir la asamblea dilatando y eternizando cualquier debate para luego acelerar y precipitar los procesos de votación que salían a trompicones.
Ante semejante panorama, lo que menos podíamos pensar era en la ocupación que lentamente se estaba produciendo en nuestros círculos. Objeto de oscuros deseos, Podemos fue colonizada poco a poco por otros partidos que ya habían diseñado su futuro, agazapados detrás de la tabla de salvación que cientos de ciudadanos bienintencionados habíamos construido.
Partidos políticos con escasa esperanza de vida, como Sí se Puede y Canarias por la Izquierda y el sindicato Coba, haciendo un alarde de pocos escrúpulos, se infiltraron y ocuparon posiciones aprovechando la apertura y buena voluntad de Podemos, creando un monstruo tricéfalo, ¡Claro que Podemos!, cuyos turbios objetivos ya están dejando entrever.
Ya sabemos que su primera intención pasa por la eliminación de los Círculos, que son el lugar soberano en los que los ciudadanos se reúnen, proponen, deciden y votan; esto, definitivamente, daría lugar, una vez más, a otro partido vertical al uso, que haría naufragar cualquier atisbo de cambio social o político. Al final, eso sería lo de menos, lo que de verdad importa para estos pequeños partidos, cuyo horizonte antes de esta ocupación no era muy halagüeño que digamos, es que al fin podrán tener el tan anhelado puestito institucional bien remunerado. En el mejor de los casos, todo quedará como antes. Adiós al cambio y adiós a las esperanza de conseguir una vida mejor y más justa para todos los ciudadanos.
Esta evolución de viejos partidos e intereses turbios infiltrándose en nuestras filas, por un lado y la defensa a ultranza de los postulados de Vistalegre, por el otro, ha culminado en el siguiente escenario:
Tenemos una primera propuesta, la que apostó inicialmente por este proyecto, la creadora del primer Círculo en Tenerife, “En Tenerife, Podemos” (Insular) y “En Canarias, Podemos” (Autonómica) que sigue la línea purista del Podemos original, sin contaminar por ninguna otra ideología. Su base es el Círculo, lugar de encuentro y empoderamiento ciudadano; tiene, por tanto, una estructura horizontal. Tampoco admite la doble militancia, porque su objetivo se distancia enormemente de los del resto de partidos: pretende el cambio, la regeneración política y la justicia social con la participación de los ciudadanos, que son los únicos "socios" posibles.
La segunda propuesta, "Claro que Podemos", ocupada por "Sí se Puede", "Canarias por la Izquierda" y el sindicato "Coba".
Y una tercera, "Contigo Podemos", que busca alianzas con quién sea; al parecer, Nueva Canarias es uno de sus posibles socios.
Solo nos queda la oportunidad de apostar bien. De reflexionar. De realizar un repaso por la historia de estos partidos políticos ahora parásitos en Podemos. De sus dirigentes. ¿De verdad creemos que escondidos detrás de la ahora exitosa marca Podemos, van a cambiar sus objetivos, ambiciones, metodología y, sobre todo, programa? ¿Van a provocar el deseado cambio social, político, económico, industrial en Canarias?. ¿Han hecho algo hasta ahora?. ¿Ha terminado la pobreza, el paro, la corrupción en nuestra Comunidad Autónoma gracias a esos partidos que pretenden devorar ahora un trozo más grande de la tarta gracias a su disfraz?.
Si apostamos por el cambio. Si de verdad apostamos por el progreso, por el desarrollo de políticas sociales, por contar con unos derechos básicos cubiertos, por la defensa de lo público, por los derechos y las libertades cívicas, por el desarrollo integral sostenible, por el desarrollo de las energías renovables, por la soberanía alimentaria, por perseguir y penalizar la corrupción, tendremos que utilizar herramientas nuevas y fuertes, forjadas con los metales más puros y nobles y templadas con la pasión de la entrega. Sin traiciones. Que brillen al sol y que nos permitan la construcción de un nuevo modelo de sociedad por el bien de todos los canarios y canarias.
Las viejas herramientas tirémoslas sin contemplaciones en el contenedor más cercano.

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