lunes, 16 de febrero de 2015

PASO AL FRENTE DEL SECTOR CRÍTICO DE PODEMOS


Miguel Ariza Cabello
Los círculos dan un voto de castigo a Iglesias por perder influencia y vías de participación
Vea los gráficos de las comunidades autónomas más díscolas con Pablo Iglesias

EMILIO AMADE
ÁLVARO CARVAJAL Madrid
Actualizado: 16/02/2015 14:47 horas
Acostumbrado -como está- Pablo Iglesias a arrasar en cada una de las votaciones internas de Podemos, la elección de los barones autonómicos de la formación ha dado por primera vez alas al sector crítico. Éste se ha hecho con la victoria en tres comunidades -Aragón, Navarra y La Rioja- y casi lo consigue en Madrid -la autonomía más importante y que ha tenido más participación- y Cantabria, donde el líder de Podemos ha obtenido victorias pírricas.
Pero más allá del lógico debate interno de candidaturas, el problema de Iglesias en estas elecciones no ha sido de nombres, sino que ha recibido una fuerte contestación de las bases más activas por su manera de dirigir el partido. Los miembros más movilizados de Podemos, que se reúnen en los llamados círculos (asambleas), han expresado con sus votos su malestar con la cúpula porque se han sentido ninguneados durante los últimos meses, desde el momento en el que Podemos ha contado con un aparato orgánico y las decisiones se han tomado sólo desde arriba, como en los partidos de toda la vida.
Desde entonces, los círculos han pasado a un segundo plano, en el que han perdido influencia y capacidad de participación hasta, como señalaba uno de los críticos, convertirse en un mero «club de debate». Ahora su encaje en la organización es complicado.
La estrategia que ha tomado Iglesias, apelando a la «eficacia», ha sido enterrar paulatinamente el asamblearismo en Podemos por una toma centralizada de las decisiones por parte de un grupo de personas que está «en la misma lógica» y que comparte «el mismo estilo», como describió el propio Iglesias en sus recientes mítines de Zaragoza y Madrid.
Este «estilo», explicó el secretario general, es el que «pone nerviosos» a sus rivales políticos porque tiene la «eficacia suficiente» para colocar «la piedra en la onda de David» y golpear directo en «la cabeza de Goliat», es decir, de ganar. Y es lo que justificaría, según su opinión, que no se integrase a nadie con otra «lógica» en sus listas.
Ahora las bases le han replicado con una dura contestación que, por simbólica e importante, tiene su epicentro en Madrid, donde hay más círculos y afiliados que en ningún otro lugar del país. Pero también ha sacudido fuerte en Aragón, con el arrollador triunfo del eurodiputado Pablo Echenique (con un 72%), el principal referente crítico del partido; en Navarra y La Rioja, donde ganaron los críticos, y en Cantabria, donde se quedaron a sólo 36 votos.
En el caso de Madrid, después de una intensa movilización de los círculos, las bases críticas han estado a punto de arrebatar a Iglesias el control de la autonomía más emblemática -se han quedado a 889 votos-. Además, se han apuntado más que una victoria moral al lograr 16 de las 34 plazas que había en disputa en el consejo de dirección regional. Es más, si se comparan uno a uno los votos de los miembros de cada una de las listas, los candidatos críticos han sido más votados que los oficialistas. La única excepción es la más importante: el aspirante a secretario general de Madrid más respaldado, con un 5% más de votos, ha sido Luis Alegre, uno de los hombres más próximos a Iglesias y miembro destacado de la ejecutiva estatal de Podemos.
'Queremos pluralidad y compaginar un partido hecho desde abajo y desde arriba'
En consecuencia, ayer el líder de la candidatura crítica de Madrid, Miguel Urbán, se mostraba especialmente contento en la librería La Marabunta, donde uno a uno se iban felicitando los miembros de su lista según llegaban a la rueda de prensa a la que habían convocado a los medios. En ella, Urbán aseguró que las bases de Podemos habían reivindicado con sus votos un partido «plural» y «diverso», «construido por abajo y con una fuerte presencia por arriba» donde se compagine «todo lo bueno de unos y de otros para echar a la mafia de las instituciones».
«La gente quería mezcla y eso va a reforzar a Podemos y a afianzar las posibilidades» de ganar las elecciones, continuó Urbán, que en campaña fue criticado por la dirigente Carolina Bescansa -del núcleo duro de Iglesias- por encabezar la candidatura del «Podemos para protestar» frente al «Podemos para ganar» que representaba Alegre.
El equipo de Urbán, que ayer reivindicó que protestando se consiguen cosas, llevaba en su programa un mejor encaje de los círculos en la organización territorial del partido, con mayores posibilidades de participación y debate que en la propuesta oficialista. Incluso, se presentaba la creación de una coordinadora autonómica donde rendir cuentas, dar explicaciones y recoger propuestas. Eso, y una intensa gira por las asambleas locales, ajustó la batalla.
Además, otra de las claves que explica el buen resultado de los críticos está en la participación de las listas electorales. Urbán en Madrid y Echenique en Aragón abrieron sus candidaturas a la entrada de personas anónimas con los llamados «caucus ciudadanos», que no son otra cosa que unas primarias para ganarse un hueco. En el caso del eurodiputado de Zaragoza, se hizo para algunas áreas temáticas -como pueden ser sanidad o educación- y por territorios, para integrar las distintas particularidades locales.
En cambio, las listas apadrinadas por el equipo de Iglesias han tenido una composición más hermética, siendo diseñadas en un despacho y sin la participación de las bases, lo que siempre le ha provocado críticas.
Fuente: El Mundo.

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